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Repertorios de Hernando Colón

 

Lo que hace a Hernando Colón excepcional en el mundo del libro, no es sólo el haber reunido unos miles de ejemplares, querer juntar todos los libros de todas las lenguas y facultades, sino por los instrumentos de consulta o  repertorios bibliográficos (para distinguirlos de los repertorios no bibliográficos) que concibe. Organiza su biblioteca de manera muy semejante a como se hace en la actualidad, con ficheros, topográfico, alfabético y de materias. Idea además algo tan consubstancial con la ciencia moderna como son los abstracs y los encabezamientos bibliográficos. Para su elaboración necesitó un equipo de trabajo, de los cuales el más famoso que tuvo a su servicio fue el formado por Nicolás Clenardo, Juan Vaseo y Juan Hammonio, a los que contrata en 1530 en Lovaina.

Tanto su albacea Marcos Felipe, como Juan Pérez insisten en las innovaciones intelectuales aportadas por el dueño de la fernandina. El bachiller nos hace en su Memoria una completa descripción de cada uno de los repertorios, catálogos o ficheros que estaban en uso (así dejó escomenzadas cuatro muy maravillosas obras, la primera la de epítomes, la segunda de materias, la tercera de autores, la cuarta de ciencias, las cuales quedaron escomenzadas y hechas en gran parte de ella) y da instrucciones sobre su utilización, aclarando el significado de los números y símbolos que acompañan a los distintos asientos. De todas formas, sin duda alguna, es don Tomás Marín quien en su Obras y libros de Hernando Colón descifra y valora de manera definitiva los repertorios colombinos.

Al abordarlos observamos que algunos de ellos tienen carácter provisional, como corresponde a un primer intento sobre una nueva materia. Algunos fueron interrumpidos tras ser estudiados y pensar don Hernando que era posible su realización con mayor perfección.

La última novedad, iniciada y que la muerte le impidió concluir, fue la de organizar los libros por materias en salas independientes. En su testamento recoge la intención de construir una pieza grande que en ella cupieran todos sus libros, colocados en estanterías adosadas en la pared, de canto, y en el lomo escrito el autor, título y número.

También deja recogido que la misión principal del sumista (el cual debía ganar la oposición en Salamanca y tenía la obligación de trabajar en la biblioteca al menos durante tres años) era proseguir la tarea iniciada de elaboración de los repertorios de autores y ciencias, epítomes y materias.

 

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Institución Colombina
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