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La Biblioteca en la casa de la Puerta de Goles

 

Braun,  George.  'Civitates orbis terrarum'. (Colonia, 1612) Detalle de la casa de Hernando Colón La idea de construir un palacio digno de la familia Colón en Sevilla y en el que tuviera cobijo la gran biblioteca que tenía ya formada y sirviera de centro de trabajo del equipo que confeccionaba los repertorios fernandinos, debió de gestarse hacia el año 1525. En un momento de sosiego y durante una de sus largas estancias prolongadas en Sevilla, don Hernando decidió edificar en 1526, junto a la Puerta de Goles, a orillas del Guadalquivir, una vivienda “al estilo de las villas suburbanas recreadas en Italia por los humanistas y arquitectos del renacimiento florentino”. Esta decisión pudo deberse fundamentalmente, según don Antonio Muro Orejón, a la atracción que sentía Hernando Colón por Sevilla, su clima y sus costumbres, como su rango de metrópoli de las Indias. Todo esto unido a los lazos de afecto con los Cartujos de Santa María de las Cuevas, y el amor a la población donde estaban depositadas las cenizas de su padre.

La casa estaba situada en unos terrenos que comprendían desde la orilla del río hasta la muralla de la ciudad, en la parte de la llamada Puerta de Goles, y que más tarde se denominaría Puerta Real por ser por donde entró en la ciudad Felipe II en 1570.

Junto a la casa, plantó un huerto frondosísimo con toda una variedad de árboles de adorno y frutales que hizo traer de todas partes para que se convirtiese en lugar reservado para él y sus amigos, y en la distribución de las habitaciones, la mayor parte ocupadas por los libros de la Biblioteca, se puede observar la distribución física de las obras atendiendo a las Materias.

Además de la sede de su espléndida biblioteca, la casa de Goles se convirtió en el segundo centro de estudios cosmográficos de España, desarrollando actividades paralelas a las que tenía como propias la Casa de Contratación de Sevilla. Estas actividades científicas en torno a la Cosmografía y arte de navegar, con lecciones públicas para los interesados, son sin duda el fundamento de la idea, compartida por los historiadores sevillanos de que Hernando Colón estableció en su casa una Academia de Matemáticas para instruir a los jóvenes estudiosos.

Al mismo tiempo que compraba libros en sus viajes por Europa (Alemania, Flandes, Italia, Francia), adquiría estampas y grabados, llegando su colección a ser una de las más importantes del mundo. Estos grabados estaban clasificados según lo que representan: en personas, animales, inanimados, lazos, tierras y follajes. Dentro de cada uno de estos apartados están ordenados por su tamaño en relación con el pliego de papel. De cada grabado se hace en el “registro” una minuciosa descripción de lo que representaba, de su leyenda y el idioma en que estaba redactada, con indicación, si la tenía, de la fecha y de la marca. Aunque la mayor parte de los grabados estaba sobre papel, había ejemplares en pergamino y también en colores. Grandes artistas alemanes como Alberto Durero y Lucas van Leyden, e italianos como Andrea de Venecia, Juan Bautista del Porto, son algunos representantes de la obra recopilada por Hernando Colón.

 

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Institución Colombina
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