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Los repertorios no bibliográficos. La colección de estampas de Hernando Colón

 

H.  293r.  de la 'Memoria de los Dibujos o Pinturas' de Hernando Colón Gracias a la Memoria del bachiller Juan Pérez, bibliotecario y hombre de confianza de Hernando Colón, es conocido que cuando murió don Hernando se estaban confeccionando una serie de repertorios, de los cuales tres no se refieren propiamente a los libros de su biblioteca:

- Cosmografía de España o Itinerario (sign. top. 10-1-2 y 10-1D-3, 2 v.),
- Diccionario o Vocabulario Latino (sign. top. 10-1-3D),
- Memoria de los Dibujos o Pinturas (sign. top. 10-1D-5).

Juan Pérez recoge y explica brevemente las colecciones realizadas por él, habiendo que sumar a la de los libros, una recopilación de datos de lugares y pueblos de España, a la que el bachiller llama cosmografía de España o itinerario, otra de estampas o grabados, a los que denomina dibujos o pinturas o imágenes, y el vocabulario latino creado a partir de la extracción de lo principal de los vocabularios ya existentes. La causa última del vocabulario latino hay que buscarla en la idea hernandina de resumir en pocos libros todo el saber humano y todas las ciencias, en este caso recopilando los significados de cada dicción e indicando los autores que la usan. La intención en la creación de la cosmografía es explicada así por Juan Pérez: Porque don Hernando Colón mi señor tuvo propósito de hazer la cosmografía de España y en ella de escribir todas las particularidades y cosas memorables que hay en ella y para esto fue necesario enviar por todos los pueblos de España a algunas personas que se informasen en cada pueblo de los vezinos que había y de todo lo demás que en él hobiese digno de memoria. Sin embargo no se puede hablar de una cosmografía como tal en un trabajo más bien de carácter administrativo y estadístico en el que sólo recoge los nombres de los pueblos y de sus cosas más importantes, fundamentalmente el número de vecinos, carente de datos históricos o artísticos, pero que se adelanta en el tiempo a los trabajos de relaciones que después serán frecuentes.

Sobre el origen de la colección de estampas dice simplemente Juan Pérez que quiso Hernando Colón juntar todos los dibujos, pinturas o imágenes que pudiese hallar, como ayuntó gran número de ellas. Para Emilio Gómez Piñol, Colón creó esta colección sin criterios de valor artístico y como complemento de su interés y búsqueda de las obrecillas y pequeños libros de carácter popular, como producciones menores en serie, fundamentalmente populares y de bajo precio.

A excepción de los de Gómez Piñol y otros pocos investigadores, escasean los trabajos sobre esta afición de Hernando Colón. Mark P. McDonald, de la Fundación Paul Getty, se ha adentrado en esta cuestión y ha culminado la labor de reconstruir la colección original descrita por Hernando en su repertorio, hoy perdida, transcribiendo primero este inventario e identificando tantas estampas como ha sido posible.

La colección, con 3.200 estampas, fue probablemente la mayor y más temprana de Europa. Poco se sabe sobre el afán de coleccionar estampas en el Renacimiento, ya que ninguna colección ha pervivido, pero con este inventario, el único conocido que se conserva de una colección de la primera mitad del siglo XVI, se puede recrear la importancia, tamaño y el curioso sistema ideado por Colón para su clasificación. Este sistema barajaba tres categorías en una tasación visual objetiva en la que no se contempla la calidad artística, como explica Mark P. McDonald: tamaño, tipos principales de figuras (santos vestidos, santos desnudos, santas vestidas, hombres vestidos, hombres desnudos, mujeres vestidas, mujeres desnudas, tierras, animalias, lazos, inanimados y follajes) y número de éstas. Predominan los santos sobre otras figuras, los hombres sobre las mujeres y las figuras vestidas sobre las desnudas.

Hay que resaltar además una serie de datos que se extraen del análisis de este inventario siguiendo técnicas codicológicas y paleográficas, como pueden ser el que en el manuscrito hay doce manos de diferentes escribientes (más otras más esporádicas, y la mano de Hernando en las correcciones), el planteamiento previo a la realización del trabajo, la adicción de pliegos según éste lo requería o la posibilidad de que la mayoría de las compras se realizasen en Roma y Venecia.

También queda manifiesto el interés por las estampas alemanas y holandesas, ya que el ochenta por ciento de las que este investigador identifica proceden de estos países, y el resto son suizas, italianas y francesas. Están representados los principales grabadores alemanes de la época, con especial atención a Durero. Pero lo más interesante es lo concerniente a las obras no identificables con otras de las que se conocen ejemplares conservados en la actualidad, algunas de artistas conocidos y otras anónimas.

 

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