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La Imago mundi de Pierre d’Ailly

 

O'ctava  figura.  Representación de los doce vientos en el 'Imago mundi' (Lovaina, ca. 1477-1483)  El prelado y teólogo francés Pierre d’Ailly (1350-1420?) ocupó relevantes cargos, entre ellos el de canciller de Nuestra Señora de París o el de confesor del rey. Se le denominó martillo de los herejes y águila de los doctores de Francia, y contribuyó a poner fin al cisma de Occidente.

Esta edición incunable de la Imago mundi fue impresa en Lovaina por Johannes de Westfalia entre 1477 y 1483, y aunque el libro es conocido por el título de este tratado, contiene las obras de Pierre d’Ailly Imago mundi, Epilogus mappae mundi, De legibus et sectis contra superstitiosos astronomos, Exhortatio super calendarii correctione, De vero cyclo lunari, Cosmographiae compendium, Concordantia astronomiae cum theologia, Apologeticae defensiones astronomicae veritatis y De concordia discordantium astronomorum, y de Jean de Gerson Trilogium astrologiae theologistae y Contra superstitiosam dierum observationem.

Tanto de Pierre d’Ailly como de Jean de Gerson, se conservan en la Biblioteca Colombina ejemplares de distintas ediciones de sus obras, destacando este volumen por la especial importancia que tiene su vinculación con Cristóbal Colón (éste y otros impresos, y el famosísimo volumen manuscrito Libro de las Profecias , constituyen el conjunto bibliográfico heredado de su padre), y el uso que de él han hecho los historiadores para el conocimiento del Almirante y de su hermano Bartolomé. Además, el libro revela el estado de la cosmografía, geografía y astronomía en la primera mitad del siglo XV.

Jean de Gerson (1369-1429) fue discípulo de Pierre d’Ailly en el Colegio de Navarra, en París. Sucedió en 1395 a su maestro, a quien dedicó su libro De vita spirituali animae y algunos versos latinos, como canciller de la Universidad de París. También trabajó para extinguir el cisma de Occidente. Los opúsculos de Gerson que incluye este volumen fueron compuestos para el Delfín de Francia en 1419.

El ejemplar contiene manuscrita, en una hoja en blanco originariamente, las tablas de los equinoccios y horas de salida y puesta de sol. Comienza, además, con una advertencia relativa a las ocho figuras, esferas celestes y terrestres, que aparecen en las cuatro hojas, coloreadas, que siguen a estas tablas. Existen otras figuras, también coloreadas, que ilustran el texto, como la consistente en dos círculos destinada a calcular el día en que se debe celebrar la Pascua.

Muchas notas manuscritas ocupan los márgenes de cada uno de estos tratados, las cuales han sido atribuidas a Cristóbal o a Bartolomé Colón por varios especialistas, fundados en la palabras de Bartolomé de las Casas, quien consultó este ejemplar para componer noticias relativas a las vidas de los hermanos Colón, aunque existen discusiones al respecto. De estas notas manuscritas, unas constituyen llamadas o repeticiones de las palabras que el anotador considera interesantes, otras contienen noticias u observaciones propias del apostillador para aclarar, corregir o modificar ideas del libro.

El profesor Juan Gil resalta cómo Colón se extraña al leer en el libro de d’Ailly que las naves romanas habían tardado siete días en llegar a la isla Tapróbana, debiéndose esto, según el Almirante, a que los romanos debieron partir de tierras remotas y no del puerto más cercano al continente asiático, y, para este autor, Colón expone de manera reiterada en sus apostillas una teoría coincidente en esencia con los cálculos astronómicos de Amerigo Vespucci. En una nota al capítulo XXXIX de la Imago mundi, como otro ejemplo de las apostillas existentes, se resalta aquel Sophora que intrigó tanto a Bartolomé de las Casas, quien señala que Colón se equivoca al identificarlo con la isla Española.

En dos hojas manuscritas antepuestas al texto se lee la explicación de fray Bartolomé de las Casas del uso que hizo de este libro. Según consta en la primera hoja, esta anotación es obra de Washington Irving.

 

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