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Hernando Colón y su Biblioteca: personalidad, proyecto y desarrollo de su colección en el marco humanístico de la época.

 

Hernando  Colón.  Retrato anónimo  Nacido de los amores de Cristóbal Colón con la cordobesa Beatriz Enríquez de Arana en 1488 no será reconocido hasta el año siguiente del descubrimiento mediante su presentación en la Corte y nombrado paje del infante don Juan. Su estancia en la corte de los Reyes Católicos y el influjo del preceptor Pedro Mártir de Anglería le llevan probablemente a inclinarse de manera casi exclusiva al mundo del libro y la cultura.

Acompañó a su padre en el cuarto viaje a América siendo testigo presencial de las peripecias de esta expedición, y a partir de este momento se reafirma en él la afición a la navegación y a la cosmografía, tema bastante habitual en sus círculos familiares.

La vida de don Hernando es múltiple. Guardador de las tradiciones a que su familia debe tanta celebridad, viajero y sabio, cosmógrafo, bibliófilo y bibliógrafo de primer orden, escritor y poeta, apasionado de las artes tanto como de las letras, en correspondencia contínua con los más célebres literatos de su tiempo, consagrado enteramente al bien de la humanidad.

Viajó muchísimo por el extranjero: según su opinión como mejor conocedor del mundo del libro de su tiempo, cuando evoca sus vivencias en el testamento (1539) escribe que para adquirir libros, especialmente del mercado internacional, tuvo que salirse fuera de la Península Ibérica, porque "de proveerse syenpre (i.e. sólo) de libros en Sevilla o en Salamanca, avrá ynfinitos libros de que nunca terná noticia, ni se pornán en la librería, porque nunca se traen a estas partes (i.e. a España)". Por ello recorrió los grandes centros de la imprenta y del libro europeos: Amberes, Lyon, Nuremberg, Roma, París y Venecia, ciudades que destaca expresamente. En líneas generales, las circunstancias que el humanista y bibliófilo sevillano recuerda son también las que caracterizan la situación de este siglo.

Pasará largas estancias en Roma entre 1512 y 1516 para ayudar a su hermano Diego en uno de sus muchos pleitos; viaja a Alemania, Países Bajos (1520-1522) para la coronación del Emperador formando parte de la comitiva de Carlos V, aunque pronto se separa de ella y marcha a Italia; siempre a la búsqueda de nuevas adquisiciones para su biblioteca. Posteriormente viajará de nuevo a Centroeuropa entre 1529-1531 y a Francia en 1535-1536.

Un rasgo importante de su personalidad es su influencia italianista y como consecuencia su genovesismo que llevará siempre como bandera durante toda su vida: en Sevilla se rodeó de un círculo de amistades formado principalmente por banqueros y comerciantes italianos, hablando este idioma con gran perfección.

La faceta más conocida de este gran personaje es la de amante y atesorador de libros, sin embargo hay que señalar que estamos ante una persona polifacética en todos los aspectos, capaz, en la línea de los humanistas italianos, de trabajar con brillantez en varios campos. Debe destacarse su actividad como cosmógrafo: propuso a Fernando el Católico en 1511 llevar a cabo un viaje de exploración para hallar un paso marítimo en tierra de las Indias; dejó una inacabada Geografía de España; Carlos I lo nombró como uno de los representantes técnicos de España en las Juntas de Elvas-Badajoz para dilucidar junto a los portugueses la disputa existente entre las dos Coronas por la posesión de las Molucas.

Como escritor habría que mencionar su famosísima Historia del Almirante don Cristóbal Colón, obra fundamental, aunque controvertida, para el estudio del descubrimiento de América y viajes colombinos. Sin embargo habría que sopesar un poco los argumentos de dicha Historia, pues llegado el caso, si no manipula, sí que emplea únicamente la información que le convenía a sus propósitos.

No todo en su vida fue florecimiento, pues aunque él fue reconocido como hijo del Almirante, el peso de la bastardía siempre le acompañó. El amor que le profesaba su padre no continuó en su hermanastro Diego y menos en la mujer de éste doña María de Toledo, los cuales le hicieron renunciar a la herencia paterna. Su fortuna se basó en los ingresos procedentes de la generosidad de la monarquía, en especial de Carlos V. Otro aspecto a tener en cuenta es el carácter riguroso, testarudo y tal vez antipático de don Hernando que se plasma en las claúsulas del Testamento entendiéndose que no debía ser fácil la convivencia con este personaje.

Tres obsesiones que se complementarán mutuamente llenarán la vida futura de este gran humanista: los pleitos relacionados con la herencia de su padre, la cosmografía y la compra de libros adquiridos a ritmo de vértigo.

El ser hijo de Colón le valió a Hernando cierta notoriedad, pues a falta de otros títulos mejores bien podía presumir como descendiente del ilustre descubridor. Esta favorable circunstancia le sirvió al bibliófilo en no pocas ocasiones, para obtener algunos ejemplares de los propios autores. Así ocurrió en 1517, cuando durante una estancia en Alcalá de Henares consiguió que Antonio de Nebrija le regalara una obra suya. Mas tarde, el 7 de octubre de 1520 al mismísimo Erasmo de Rotterdam le tocó agasajarlo en Lovaina con un ejemplar del Antibarbarorum liber, dedicado de puño y letra.

Lo que admira es el exquisito mimo y cuidado que puso en la formación y organización de su biblioteca privada. Fue sin duda alguna una figura excepcional en el mundo del libro y particularmente en las técnicas de trabajo intelectual. No es sólo el hecho de haber reunido unos miles de libros, sino el sistema que inventó para la rápida y segura consulta de ellos. Hoy en día podemos afirmar que Hernando Colón dotó a su biblioteca de una organización muy semejante a la generalizada en la actualidad, donde no falta un fichero topográfico, otro alfabético y otro de materias. Además concibió algo tan consubstancial con la ciencia moderna como son los abstracs y un método próximo a los encabezamientos bibliográficos. Fue un bibliófilo de tal importancia, que en su época, con los medios de comunicación que había, y en el estado de las publicaciones de aquel siglo , logró hacer, a favor de las letras y ciencias, una obra tal, que podrá ser igualada, pero difícilmente superada, teniendo presente que la suya fue una personal, no colectiva.

 

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