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Repertorios bibliográficos

 

'Índice  General  Alfabético o Abededarium B'. S. XVI. Ms. 10-1-5   Las primeras noticias sobre los repertorios se encuentran ya recogidas en su testamento, donde se insta a que se sigan elaborando, como objetivo principal.

Siguiendo a Ruiz Asensio podríamos dividirlos en tres grandes bloques: ficheros alfabéticos, topográficos y documentalistas.

Corresponde al primer grupo el Abecedarium A, ensayo de un índice alfabético cuyos asientos se limitan a recoger el nombre del autor, el de la obra y el número que tenía el libro en el Registrum A. Fue el origen del Índice General Alfabético o Abecedarium B y Supplementum.

'Regestrum  librorum  o Registrum B'. S.XVI. Ms. 10-1-4 El Abecedarium B es el arco clave de todo el edificio repertorial hernandino y si nos situamos en su tiempo de confección, algo novísimo y revolucionario. Está formado por 15.344 asientos divididos en tres categorías: la primera contiene el nombre del autor (ordenado por nombre propio), seguido del título (si existen varias obras se escriben unas debajo de otras); la segunda corresponde a las obras anónimas, que se indizan por la palabra más importante del título; la tercera son los íncipits o primeras palabras del texto. Para las dos primeras categorías el esquema que sigue este repertorio es: tras el autor o título, aparece la inicial del lugar de impresión y el año de edición, a continuación tres números que corresponden al Registrum B (subrayado), Materias (metido en un cuadro abierto en su parte superior) y Epítomes (dentro de un cuadrado). En ocasiones la lengua, su condición de manuscrito y unos símbolos que hacen referencia al tamaño del libro, columnas, etc.

A partir de éste se confeccionan:

- el Abecedarium B bis o Índice de Autores y obras solamente, sin incluir los comienzos de texto. Sólo aporta un duplicado de parte del Abecedarium B.
- el Abecedarium C o Índice de Autores y Ciencias, que consiste en entresacar del Abecedarium B los asientos con nombre de autor y obra e ir adscribiendo cada uno a las distintas ciencias o materias (abreviatura de la materia más el número del Registrum B).

El primero de los ficheros topográficos es el Registrum A, de él se conserva la parte correspondiente a los 1.635 libros que envió desde Venecia a Sevilla y se hundieron en el mar, por ello se conoce también como Memorial de los libros naufragados.

Dado el enorme volumen de libros que don Hernando fue acumulando en su biblioteca, decidió darle una nueva ordenación, para lo cual confeccionó el Registrum B. Éste describe de manera minuciosa los 4.231 asientos que recoge. Su esquema es: número asignado al libro, autor y título, íncipit y éxplicit, partes del libro, datos de impresión (impresor, ciudad y fecha) y datos de compra (lugar, fecha y precio).

Como ficheros documentalistas Colón concibe en primer lugar el libro de los Epítomes, que se corresponde de forma absoluta con los modernos abstracs. Así quien lea el resumen decidirá si le conviene leer todo el libro o si le basta o satisface aquella breve relación.

El libro de las Materias es el primer testimonio conocido de recuperación de la información mediante thesaurus. La idea era que buscando una palabra clave se accediera a los títulos existentes en la biblioteca sobre aquella materia y el grado de profundidad con que la trataba.

Este repertorio sirvió para la posterior confección del libro de las Proposiciones. Del de Materias se entresacaban los asientos y se copiaban, siguiendo un orden alfabético, en el de las Proposiciones. Además se añade el autor, título, el grado de intensidad en el tratamiento del tema (per totum, breviter...) y finalmente el número que tenía en el libro de las Materias.

 

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