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Biblia Políglota Complutense

 

Portada  de  la parte cuarta de la 'Biblia Políglota Complutense' (Alcalá de Henares, 1514-1517)  El cardenal Francisco Jiménez de Cisneros refundó la Universidad de Alcalá de Henares y favoreció los estudios de las lenguas latina, griega y hebrea dentro de la corriente del humanismo cristiano, que con su interés por el conocimiento filológico de los textos bíblicos y de los Padres de la Iglesia es motor de esta obra cumbre de la tipografía española y la más destacada de las impresas en España en el siglo XVI.

Se trata de la primera biblia políglota, con el texto en griego del Nuevo Testamento impreso también por primera vez, y el primer impreso en España con tipos griegos. Tardó en imprimirse tres años (1514-1517), aunque no se publicó hasta 1520 por problemas con la censura en Roma, y costó 50.000 ducados.

Arnaldo Guillén de Brocar se encargó de la impresión de esta biblia con el texto latino de la Vulgata, la versión griega de los Setenta con traducción latina interlineal, el texto hebreo del Antiguo Testamento y la paráfrasis caldea de Onkelos, fijados por los especialistas de la Universidad de Alcalá dirigidos por el cardenal en persona. Cisneros se hizo de importantes manuscritos y se rodeó de los mejores filólogos que entonces enseñaban en España así como de tres maestros judíos que fueron claves en la composición de la obra. Brocar resuelve con maestría la complicada composición de los textos, para cuya impresión Cisneros mandó fundir los tipos a sus expensas. Por su tamaño y nitidez son excelentes, además de claros y hermosos, tanto los griegos como los hebreos (estos últimos sirvieron de modelo a los de la Biblia Regia impresa por Plantino en Amberes entre 1569 y 1573). Antonio de Nebrija, catedrático de Elocuencia Latina en la universidad alcalaína, participó en la planificación de la obra, pero pronto abandonó su trabajo en el texto de la Vulgata por diferencias con los criterios del cardenal. Con todo, el resultado de toda la labor no pudo ser mejor: una Biblia que contenía todo el texto de la Sagrada Escritura en sus más fiables versiones en las distintas lenguas.

Consta de seis volúmenes, de los cuales los cuatro primeros contienen el Antiguo Testamento, el quinto el Nuevo Testamento, y el sexto los textos filológicos complementarios: un Vocabularium Hebraicum atque Chaldaicum y unas Introductiones artis Grammatice Hebraice.

De esta edición complutense de 600 ejemplares en papel y 6 en vitela, se conservan gran número en bibliotecas de todo el mundo (la mayoría a falta del tomo sexto), y el interés de Hernando Colón por contar con la obra en su biblioteca queda patente en la nota que repitió al final de cada volumen: Esta parte con las otras cinco de la Biblia del Cardenal costaron tres ducados a 4 de noviembre de 1522 y embielas a comprar a un mozo mío a Alcalá de Henares desde Piedrahita. D. Hernando consiguió cada tomo por un precio inferior a 6 ducados y medio, cantidad por la que se vendieron en su época.

 

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Institución Colombina
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